jueves, 26 de febrero de 2015

La fe animal de los chavistas






Mal hacemos en seguir haciendo de los chavistas el gran elector, el árbitro supremo de todo cuanto acontece en la vida política venezolana.  Como si fuese posible complacerlos, hacer que renuncien a su animadversión, a su pugnacidad. Y es que ese pueblo chavista no le interesa pensar, tan solo siente. A ellos  no les interesa evaluar la gestión de un gobierno con arreglo a aquello que es atributo esencial de lo que se considera un buen gobierno. 

¿La corrupción? No, ellos no piensan en ella.  A fin de cuentas, adecos y copeyanos también robaron.  Todo el mundo roba, engaña, estafa, prevarica, moja la mano, se aprovecha.  En último caso, todos somos vivos.  Nadie quiere ser la victima en la frase “todos los días sale un pendejo a la calle y quien lo agarre es de él…”  Al chavista lo que le interesan es que le den, o que lo pongan donde haiga. 

¿La inseguridad?  Hemos vivido con ella desde que el mundo es mundo.  Acá lo que me espeluca es pensar que a esta gente la dé igual 11 homicidios por 100.000 habitantes que 86 por cada 100.000.  Esta gente se ha acostumbrado a lo peor, pero qué le vamos a hacer eso no es culpa del gobierno.  Me espeluca, insisto, pensar que la violencia sea endémica para ellos, y haya que vivir con ella como quien vive con zancudos patas blancas y jejenes.

¿La transparencia? ¿Y eso con qué se come?  Que el gobierno se niegue sistemáticamente a rendir cuentas de su gestión; que nadie diga ni pio del swiss-leaks, que no sepamos cosa alguna de esas cuentas “espejo” en el HSBC de Suiza, que los fundionarios responsables de la colocación de esas divisas no se hayan dado por enterados y no ofrezcan explicaciones de ningún tipo a los cuidadanos;  que Giordani no revele quiénes son esos que se robaron miles de millones de dólares a través de CADIVI; que no tengamos noticia alguna de esas empresas de maletín, o que no se revelen los nombres de las empresas objeto de “investigación” por fraude a CADIVI; que primero nos digan que los viajeros han raspado la olla de las reservas internacionales, y que luego se contradigan diciendo que ellos solo representan el 3% de las divisas que se aprueban a través de CADIVI; que no sepamos cuánto es la producción real de PDVSA, o cuánto es lo que nos deben las islas del Caribe, especialmente Cuba; que no sepamos a ciencia cierta cuánto producen las empresas expropiadas por el Estado, y por qué escacean los productos que éstas fabrican ---cabillas, cemento, aceite de cocina, café, papel toilet, leche, y un laaargo etcetera.  Los chavistas no piden explicaciones, solo siguen instrucciones.

Me fastidia que los chavistas no cuestionen que no haya seguridad acerca de la fecha de muerte de Hugo Chávez; que no sepamos el móvil de la muerte del diputado Serra.  No, nada de eso interesa a esta gente. Ellos se conforman con las migajas de información que les dan, las cuales, por cierto, están diseñadas para convertirse en arma arrojadiza en contra de quien quiera saber más.  Los chavistas no cuestionan la verdad, ni la mentira. Ellos repiten hasta el hartazgo y con no poco cinismo lo que la cúpula del poder les dicta.  A Serra lo mató el paramilitarismo colombiano sirviédose de un sicario a quien apodaban El Colombia.  Caramba, hermano, esa hipótesis es tan ostensiva y chapucera que parece obra de Maxwell Smart, el super agente 86. Nada más falta el “Good thinkng, Max” del Agente 99.  ¿Y lo del golpe de Estado y los tucanos? ¿Lo de la desesabilización y el golpismo orquestado por los Estados Unidos…? ¿Lo de que quieren apoderarse del petróleo venezolano? Carah, mi pana, ahí si que te pasaste. No insultes nuestra inteligencia. ¿Sabías que la guerra fría acabó ya hace más de veinte años, que Estados Unidos exporta más petróleo del que importa, que la importación del petróleo venezolano es en este momento prácticamente marginal?  Estados Unidos importa casi todo su petróleo de Canadá, luego viene Arabia Saudita, México y después viene Venezuela. Más aún, si en el Congreso de los Estados Unidos se aprueba la construcción de la Keystone pipeline XL, el óleoducto que va desde Canadá a Louisiana, ahí sí que se jodió la bicicleta porque entonces ya no habría necesidad del petróleo venezolano. Así pues, Estados Unidos está más cerca de prescindir del crudo venezolano que de depender de él.  En ese sentido, no se debe olvidar que Shell y Texaco ---esas maléficas compañías que fueron soberanamente echadas de la faja del Orinoco---  están extrayendo petróleo de esquisto en Dakota del Norte, Montana y Colorado, en virtud de lo cual los precios del crudo se han venido al piso.  Finalmente, quiero llamar la atención acerca de las nuevas regulaciones que está imponiendo el gobierno de los Estados Unidos a los fabricantes de carros para que hagan motores más eficientes en el consumo de gasolina; se calcula que eso reducirá el consumo de crudo en unos 6.3 billones de barriles de crudo durante el periodo de vida útil de los carros fabricados entre 2012 y 2024. Total, que el petróleo de Venezuela como que no es muy apetecido en los Estados Unidos.  Entonces, malamente se puede decir que los Estados Unidos quiere apoderarse de él, cuando en realidad es lo contrario: para el 2024 muy probablemente nos habremos caído de la lista de exportadores de crudo a los Estados Unidos. Sin embargo, eso no es óbice para que los chavistas cacareen la misma historia una, y otra, y otra vez: el imperialismo yanqui quiere apoderarse por la mala de las reservas de crudo de Venezuela, cloc, cloc, cloc.  Ni que fuéramos cogidos a lazo.

En fin, que lo que más me arrecha de los chavistas es esa fe animal que los anima. Esa creencia instintiva y casi irracional en el fulano socialismo del Siglo XXI, la revolución bonita y toda esa paja.  Me fastidia ese operar de chavismo por fuera de lo conciente y lo racional; me irrita que sean capaces de generar un discurso, un conjunto de creencias que son radicalmente incapaces de ser probadas; me exaspera esa credulidad primitiva ---de allí que repitan y repitan cosas sin cuestionar su veracidad.  Me enerva, en suma, que el chavismo haya devenido en una suerte de credo inevitable del cual nadie puede escapar, y que orienta a esa gente sin que medien
demostraciones o razonamientos, sin asegurarles nada, como si ese dogma fuese necesario para preservarse de la locura y garantizar la vida.  Es allí a donde llegamos cuando la política queda reducida a catalizacion y gestión de emociones, cuando tenemos militantes emocionales en lugar de cuidadanos.  Qué vaina, chico…

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